Las mujeres que trabajan para la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) podrían enfrentarse a medidas disciplinarias si se oponen a que sus colegas varones usen baños y vestuarios diferenciados por sexo, revelan documentos filtrados a The Sunday Telegraph.

Un conjunto de directrices de recursos humanos, comunicaciones internas y publicaciones de la intranet de la ONS muestran que el organismo de estadística ha sido objeto de “captura institucional” por parte de transactivistas, según han alegado activistas críticas con la identidad de género.

Esto sigue a las críticas a la ONS en medio de afirmaciones de que pudo haber sobreestimado el número de personas trans en el censo debido a una pregunta mal redactada.

Un conjunto de recursos de la ONS sobre “Identidad de género y transición en el trabajo” incluye una lista de verificación del gerente para apoyar al empleado en transición con una sección titulada “uso de instalaciones diferenciadas por sexo”.

Dice: “¿Se ha acordado cuándo el empleado comenzará a utilizar instalaciones diferenciadas por sexo, como baños y vestuarios, apropiadas para su género adquirido? Por lo general, esto será el primer día de la transición”.

El documento dice que “si las colegas se oponen a compartir instalaciones con empleados que están pasando por una transición, la situación debe abordarse a través de la comunicación, el debate y la educación.

«Si las colegas persisten con objeciones irrazonables, es posible que deba gestionar la situación mediante procedimientos disciplinarios o de quejas».

Los empleados en transición deciden

La política de la ONS sobre identidad de género, que se introdujo en 2018, dice que corresponde a los empleados en transición decidir cuándo quieren utilizar instalaciones diferenciadas por sexo en su género adquirido.

 “Como parte de su proceso de transición, el empleado habrá considerado el momento más adecuado para utilizar instalaciones como baños y vestuarios apropiados para su género. La ONS reconoce que corresponde al empleado decidir cuándo se siente cómodo utilizando estas instalaciones”. Oficina de Estadísticas Nacionales

Añade que “no se debe esperar ni pedir a un empleado trans que utilice las instalaciones para discapacitados; esperar esto puede impedir la transición del individuo, resultar embarazoso u ofensivo y puede constituir acoso”. 

Sex Matters, una organización crítica con la ideología de la identidad de género que ha revisado los documentos de la ONS, ha dicho que las directrices mostraban que la organización tenía «completo desprecio por todos los demás empleados y empleadas».

La política de la ONS sobre lavabos diferenciados por sexo también parece ir mucho más allá de las orientaciones trans que se están elaborando actualmente para la administración pública.

Un borrador de actualización de la guía trans de la Oficina del Gabinete que se filtró el año pasado establecía que, si bien un empleado con un certificado de reconocimiento de género (GRC, por sus siglas en inglés) tendría “derecho legal” a acceder a baños diferenciados por sexo en su género adquirido, a los funcionarios públicos en transición sin un GRC se les podría pedir que utilicen instalaciones alternativas neutrales en cuanto al sexo, como baños para discapacitados.

Otra sección de la política de la ONS dice que después de la transición de un empleado, la organización debe llevar a cabo la «destrucción de toda la información sobre el sexo anterior de una persona». «Se deben colocar todos los documentos en papel que no puedan destruirse en un sobre sellado y adjúntelo a un nuevo expediente de empleado, claramente marcado como confidencial, para abrirlo sólo si es necesario», dice.

Las demandas de los transactivistas son “priorizadas”

Sex Matters ha explicado que esta política «extrema» significaría que un nuevo gerente «podría no estar al tanto del desempeño anterior, ausencia, enfermedad o antecedentes disciplinarios de un empleado».

Sex Matters afirmó que varias otras áreas del documento mostraban cómo “las demandas de los transactivistas se han centrado y priorizado, aparentemente sin considerar las consecuencias”.

La política establece que “todas las personas trans deben ser tratadas de acuerdo con el género con el que se identifican, independientemente de su estatus legal de género según la Ley de Reconocimiento de Género de 2004” y que “aunque no están cubiertas por la Ley de Reconocimiento de Género (2004), la ONS acepta que es una buena práctica tratar a una persona transgénero que no posee un GRC de la misma manera que a una persona que sí lo tiene”.

Sex Matters ha afirmado que ambos puntos “van mucho más allá de la ley, sin tener en cuenta el impacto sobre otros empleados y empleadas”.

También ha dicho que las publicaciones filtradas de la intranet de la ONS mostraban «una organización que ha antepuesto las identidades y los sentimientos de las personas transgénero a todo, incluida la precisión».

Por ejemplo, una publicación sobre historia y atención médica LGBT del mes pasado afirma que James Barry, un cirujano del siglo XVIII que disfrazó su sexo femenino para ejercer la medicina, era un «hombre transgénero».

‘Captura institucional’

El año pasado, las y los académicos cuestionaron los hallazgos de la ONS que sugerían que había 262.000 personas que se identificaban como trans en Inglaterra en el censo de 2021, el 0,5 por ciento de la población mayor de 16 años.

La cifra de aquellos cuyo idioma principal no era el inglés fue del 2,2 por ciento, lo que les llevó a sospechar que la pregunta, que se utilizaba por primera vez, podría haber sido confusa.

A los encuestados del censo se les preguntó: “¿El género con el que se identifica es el mismo que el registrado al nacer?”

Fiona McAnena, directora de campañas de Sex Matters, dijo: “Los documentos del personal de la ONS que se han filtrado son inexactos, están motivados ideológicamente y son incendiarios. Así es como se ve la captura institucional”.

Y añadió: “Estos documentos serían motivo de preocupación en cualquier organismo del sector público. El hecho de que provengan del organismo nacional de estadística ayuda a explicar por qué la ONS confundió tanto las preguntas del censo sobre sexo e “identidad de género”.

La ONS contestó: “Valoramos a todos nuestros colegas y operamos en un entorno de trabajo inclusivo, centrado en generar estadísticas para el bien público. No hemos recibido quejas formales sobre las políticas pertinentes”.

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