Rosana López Rodríguez, de la agrupación Trece Rosas, advierte sobre los peligros de las leyes de autoidentificación y la sustitución de la categoría sexo por “identidad de género”. “El Ministerio de la Mujer de Argentina tiene una política abiertamente queer”, señala.

— Alianza contra el Borrado de las Mujeres… el nombre causa intriga, realmente. ¿De dónde viene esto? ¿Qué significa borrado?

— Tiene que ver con las dificultades que está experimentando el feminismo. La expresión “borrado de las mujeres” obviamente es una metáfora. Se trata de una serie de organizaciones de compañeras -en España son más de cien agrupaciones- y ahora se creó Borrado Argentina, que defienden los derechos sexuados de las mujeres, los que provienen de la lucha feminista, logrados por las mujeres, que van desde el cupo electoral hasta la licencia por maternidad y amamantamiento, derechos propios del sexo de las mujeres. El problema es que las leyes de identidad de género, autodeclarado o por autopercepción, hacen retroceder estos derechos porque el género se impone sobre la categoría de sexo. Las feministas consideramos que el género es una forma de subordinación de las mujeres; no es una identidad, sino un conjunto de normas, estereotipos, roles, que se imponen por haber nacido con determinadas características biológicas, varones o mujeres. Entonces, esas imposiciones sociales son aquellas contra las cuales estamos luchando las feministas. Es histórica la lucha contra el estereotipo de género aunque la palabra género haya aparecido más recientemente en la historia del feminismo. La voluntad, o el espíritu de estas leyes de identidad de género autodeclarada, es la del borrado del sexo porque dicen que el sexo es una construcción social también, que cada una puede elegir. Se borra entonces el sexo sobre la base de la imposición genérica: cada uno puede elegir su género.

— ¿Eso no sería feminismo, según ustedes?

— Es que en realidad las feministas luchamos por la abolición del género que definimos como la subordinación histórica del sexo mujer. Por lo tanto, crear infinidad de “géneros” en realidad refuerza la dominación y hace que la dominación fundada en la biología por la cual se somete a la mitad de la humanidad, desaparezca. Hablan de personas que no tienen capacidad de gestar… ¿Pero qué son?: varones

— Uno de los problemas en la legislación argentina viene justamente atado a esta ideología. Ahora se discuten 7 u 8 proyectos de subrogación de vientres que tienen estado parlamentario. Los fundamentos de estos proyectos son que todo el mundo tiene derecho a tener hijos. Por un lado, algo que es un deseo o una posibilidad para la especie humana, la ley lo impondría como un derecho. Tener hijos no puede ser un derecho que tenga que garantizar el Estado, la sociedad. A todas las personas, incluso las que no son seres gestantes, ya que a las mujeres nos llaman seres gestantes. Entonces, hablan de personas que no tienen capacidad de gestar…, dale, ¿por qué no decir nacidos XY? ¿Y qué son los nacidos XY? Varones.

— Hasta el Presidente usó la expresión el otro día, habló en queer, dijo “personas gestantes”…

— Sí, porque si los varones no son seres gestantes, a la inversa las mujeres somos personas gestantes. En lugar de decirnos mujeres nos dicen personas gestantes. Somos esta maceta que tiene esta capacidad que yo voy a expropiar pagándole para que tenga un hijo para mí. Claramente, mujeres de la burguesía van a estar comprando los servicios reproductivos de las mujeres pobres. No decimos que las trans son malas, que los homosexuales son malos. De ninguna manera, de lo que hablamos es de una ideología por la cual las mujeres de extracción social humilde van a ver vulnerados sus derechos reproductivos y sus derechos sexuados. Un juez en Inglaterra le negó la licencia por amamantamiento a una mujer, argumentando que también los hombres pueden amamantar.

— Sin ir tan lejos, el nombre del Ministerio de la Mujer en Argentina, al que le agregaron género y no sé qué más, ¿no es una forma de borrado? ¿O, como mínimo, de dilución?

— El Ministerio tiene una política abiertamente queer. Lo que nosotros planteamos no es contra ninguno de estos grupos, el problema es que estos colectivos tienen intereses que muchas veces se oponen a los intereses y a las luchas históricas de las mujeres. Entonces, que se presione para que estos colectivos ingresen al feminismo y no sólo que ingresen sino que impongan su política, nos genera a las mujeres un problema. Por eso está en discusión el problema del sujeto político del feminismo. ¿A quién va dirigida la acción de lucha del feminismo? A las mujeres. Después habrá otros colectivos que se verán beneficiados. Es innegable que el colectivo homosexual se benefició de la lucha feminista. Sería negar la historia […]

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