La violencia contra las personas transgénero se describe a menudo como una epidemia. Esta expresión ha sido utilizada por un expresidente de los Estados Unidos (Biden, 2020), por la Asociación Médica Americana (AMA 2019), por periódicos (Lees, 2018; Rojas y Swales, 2019) y por organizaciones LGBT (Human Rights Campaign Foundation 2024; Stonewall 2020a). Sin embargo, este estudio demuestra que, en Reino Unido, el número de personas transgénero que cometieron asesinatos (20) fue mayor que el de transgéneros víctimas de homicidio (11).

Homicidios de personas transgénero en Gran Bretaña, 2000-2025: víctimas y agresores

 

A menudo se presenta a las personas transgénero como especialmente vulnerables a la violencia, pero resulta difícil estimar las tasas de victimización debido a la falta de datos fiables sobre la población de referencia. Este artículo propone un enfoque alternativo, comparando la proporción entre víctimas y autores de homicidios entre personas transgénero.

Analiza todos los homicidios en los que se vieron implicadas personas transgénero en Gran Bretaña entre los años 2000 y 2025. El número de autores superó al de víctimas, incluso excluyendo a aquellos que declararon su identidad transgénero tras su encarcelamiento. Casi todos los casos se referían a hombres biológicos que se identificaban como «mujeres trans». La proporción víctima-agresor entre estas personas se asemeja mucho a la de los hombres en general y difiere notablemente de la de las mujeres. BBC News publicó más de cuatro veces más artículos sobre víctimas transgénero que sobre agresores, lo que contribuyó a la percepción de una vulnerabilidad excepcional.

Los datos sobre las víctimas transgénero proceden del sitio web «Remembering Our Dead (https://tdor.translivesmatter.info), creado con motivo del Día de la Memoria Trans, una iniciativa puesta en marcha por AnnaJayne Metcalfe en Inglaterra. Incluye información del proyecto «Trans Murder Monitoring», gestionado por la organización sin ánimo de lucro TGEU [TGEU, Transgender Europe, es una organización financiada por Soros y su Open Society Foundations]

Los datos sobre los autores transgénero de homicidios proceden del sitio web «Trans Crime UK» (transcrimeuk.com), cuyos autores son anónimos, pero parecen ser feministas críticas con el género.

Además de los condenados por asesinato u homicidio, incluimos a aquellos que fueron acusados pero fallecieron o se suicidaron antes de ser condenados, así como a aquellos que fueron declarados incapaces de defender su caso o declarados no culpables por demencia.

Remembering Our Dead y Transcrime UK proporcionan enlaces a las noticias de los medios de comunicación sobre cada víctima o agresor. Para verificar cada caso de forma independiente, hemos buscado en la página web de noticias de la BBC el nombre de la persona. A excepción de los dos primeros homicidios cometidos por agresores transgénero, todos los homicidios fueron cubiertos por la BBC. En otros tres casos con agresores transgénero, la BBC decidió no identificarlos como transgénero. Se verificaron los informes sobre estos cinco casos en los periódicos (Suplemento en línea, Apéndice A).

Las cifras sobre el total de homicidios proceden del Ministerio del Interior del Reino Unido y del Gobierno escocés, y abarcan el periodo comprendido entre abril de 2000 y marzo de 2025 (Apéndice B). En el caso de Inglaterra y Gales, se contabilizan como autores a las personas procesadas: aquellas a las que se ha imputado y que han comparecido ante el tribunal. En el caso de Escocia, se contabilizan como autores a las personas acusadas: ya sea porque se les ha imputado, o porque fallecieron o se suicidaron antes de que se les imputara.

Para analizar la proporción entre víctimas y agresores en la cobertura mediática, nos centramos en la fuente de noticias más importante de Gran Bretaña: la BBC. El proceso de verificación descrito anteriormente permitió recopilar 195 artículos sobre víctimas y agresores transgénero del sitio web de noticias de la BBC. Se revisó cada uno de estos artículos para determinar si se indicaba que la persona era transgénero (Apéndice D). La cobertura de la víctima transgénero y del agresor transgénero con mayor número de noticias en la BBC también se examinó en The Guardian y The Daily Telegraph (incluido el Sunday Telegraph), que representan a los periódicos de la izquierda y la derecha del espectro político. Se accedió a los artículos de estos periódicos a través de Nexis.

Resultados sobre homicidios

La Tabla 1 enumera las 11 víctimas transgénero. Todas eran mujeres trans (hombres de nacimiento). Cuatro de ellas eran personas prostituidas. En cuanto a la etnia, dos de las víctimas eran negras —una nacida en Trinidad y otra cuya familia era de Somalia— y una tercera era una inmigrante reciente de México. Todos menos uno de sus asesinos eran hombres de nacimiento (incluyendo una mujer trans). La excepción fue una adolescente que se unió a un chico adolescente para apuñalar hasta la muerte a Brianna Ghey. Ninguno de los asesinos afirmó que la víctima los había engañado en una relación sexual. Solo en un caso hay alguna evidencia de que el asesinato estuvo motivado por hostilidad hacia la identidad transgénero de la víctima.

La tabla 1 enumera a las 11 víctimas transgénero. Todas eran hombres autodeterminados mujeres. Cuatro de ellos estaban en situación de prostitución. En cuanto al origen étnico, dos de las víctimas eran de raza negra —una nacida en Trinidad y otra cuya familia procedía de Somalia— y una tercera era un inmigrante reciente de México. Todos los asesinos, salvo uno, eran hombres. La excepción fue una adolescente que, junto con un adolescente, apuñaló hasta la muerte a Brianna Ghey. Ninguno de los asesinos afirmó que la víctima les hubiera engañado en una relación sexual. Solo en un caso hay pruebas de que el asesinato estuviera motivado por la hostilidad hacia la identidad transgénero de la víctima. Los asesinos de Ghey deseaban matar a alguien únicamente por gratificación, pero el chico sí hizo comentarios crueles sobre la identidad transgénero de Ghey. En un mensaje a su cómplice, por ejemplo, se preguntaba si «[sic] gritará como un hombre o como una chica» (Yip 2024, párr. 14).

La Tabla 2 enumera los 20 autores de delitos transgénero, indicando el nombre bajo el cual fueron condenados. Dos eran hombres trans (mujeress de nacimiento), uno era un hombre de nacimiento que se identificaba como no binario, y el resto eran mujeres trans (hombres de nacimiento). Dos mujeres trans fueron condenadas bajo nombres masculinos, pero aparentemente habían adoptado su nueva identidad de género antes de la sentencia. Cinco de los autores —un hombre trans y cuatro mujeres trans— solo manifestaron su identidad transgénero después de ser encarcelados Cinco de los autores —un hombre trans y cuatro mujeres trans— solo manifestaron su identidad transgénero después de ser encarcelados Cinco de los autores —un hombre trans y cuatro mujeres trans— solo manifestaron su identidad transgénero después de ser encarceladosCinco de los autores —un hombre trans y cuatro mujeres trans— solo manifestaron su identidad transgénero después de su encarcelamiento.

En la tabla 2 se enumeran los 20 autores de homicidios transgénero, indicando el nombre con el que fueron condenados. Dos eran mujeres (Female) autoidentificadas como hombres, uno era un hombre que se identificaba como no binario y el resto eran hombres (Male) autoidentificados como mujeres. Dos de estos hombres transgénero fueron condenadas bajo nombres masculinos, pero al parecer habían adoptado su nueva identidad de género antes de la sentencia. El Tribunal tuvo conocimiento de que Alan Baker [varón] estaba «sometido a tratamiento de reasignación de género»; posteriormente, Baker fue encarcelado en una prisión de mujeres. [En abril de 2026, Baker fue acusado de agresión sexual contra una reclusa]

No se observó ninguna tendencia al alza, ni en el número de víctimas ni en el de agresores, a lo largo de ese periodo de 25 años. La ausencia de una tendencia al alza resulta sorprendente, dado el considerable aumento de la población transgénero

Llama la atención la ausencia de mujeres entre las víctimas transgénero. Los casos de mujeres como autoras también fueron excepcionales. Sin embargo, los datos sugieren que las mujeres biológicas constituían, como mínimo, una minoría considerable de la población transgénero durante este periodo. Según la prevalencia observada entre los pacientes entre los años 2000 y 2018, el 31 % de aquellos cuyo sexo pudo determinarse eran mujeres biológicas (McKechnie et al. 2023).

Las mujeres representaron el 36 % de las personas que obtuvieron un certificado de reconocimiento de género para cambiar su sexo legal entre 2004 y 2024 (Servicio de Tribunales y Juzgados de Su Majestad 2025). Además, al final de ese periodo, la proporción entre sexos era sin duda casi igual; en el censo de Escocia de 2022, se consideraban transgénero ligeramente más mujeres biológicas que hombres (Registro Nacional de Escocia, 2024).

Resultados sobre la cobertura mediática

La tabla 3 resume los artículos de la BBC sobre homicidios en los que se vieron implicadas personas transgénero, excluyendo a los autores que se identificaron como transgénero tras su encarcelamiento. La cobertura estuvo dominada por el caso Ghey. Este asesinato fue excepcionalmente trágico, dado que tanto la víctima como los autores tenían solo 16 años, y especialmente espantoso, dado que el motivo del asesinato fue la diversión. Se celebraron varias vigilias en ciudades de todo el Reino Unido.

La cobertura mediática continuó tras la condena de los asesinos, ya que la madre de Ghey se convirtió en defensora de la educación en mindfulness y la seguridad en Internet.  El autor que recibió mayor cobertura mediática fue Scarlet Blake, quien golpeó y ahogó a un inmigrante español. El motivo fue la gratificación sexual, y el juicio reveló detalles inquietantes sobre la tortura de un gato. De media, cada víctima fue objeto de 12 artículos, mientras que cada autor fue objeto de 4; la diferencia entre ambos es estadísticamente significativa (la probabilidad a posteriori de que las víctimas tengan más artículos supera el 0,99).

Esta diferencia, sin embargo, se debe íntegramente a la cobertura del asesinato de Ghey

Al comparar los artículos que mencionaban que la persona era transgénero con aquellos que no lo hacían, se observa una diferencia notable en el tratamiento que la BBC da a las víctimas y a los autores de los delitos.

Cuando la víctima era una persona transgénero, la gran mayoría de los artículos mencionaban su identidad trans, normalmente casi al principio de la noticia. El artículo que informaba de la condena de asesinos de Ghey, por ejemplo, lo mencionaba en la segunda frase: «El joven de 16 años, que era transgénero, recibió 28 puñaladas en un ataque “feroz”…». La única excepción fue la cobertura sobre Amy Griffiths. Solo uno de cada tres artículos mencionaba «su identidad transgénero» (al citar al juez), y eso solo ocurría en la decimonovena frase.

En cambio, cuando la persona transgénero era el agresor, algo menos de la mitad de los artículos mencionaban el hecho de que fuera transgénero. La diferencia en el tratamiento es estadísticamente significativa: el intervalo de credibilidad del 95 % para la probabilidad de que un artículo sobre un agresor mencionara su identidad transgénero era de 0,34–0,59, mientras que para una víctima era de 0,75–0,88 (o 0,67-0,89 si se omite a Ghey).7 Un ejemplo notable es el de Blake. La mayoría de los artículos se referían simplemente a una «mujer de Oxford». Solo unos pocos mencionaban que «reveló a sus padres que era transgénero a los 12 años», y eso solo en la sexta frase. Este dato se añadió a un artículo únicamente tras las quejas de los lectores (BBC 2024).

Conclusión

Hay que reconocer que el análisis depende de que el recuento de víctimas y autores transgénero en Gran Bretaña entre 2000 y 2025 sea completo o casi completo. No se puede descartar la posibilidad de que algunas personas no se hayan contabilizado, ya sea porque un asesinato pasó desapercibido o porque no se conocía la identidad transgénero de la persona. No obstante, las listas iniciales fueron recopiladas por activistas predispuestos a maximizar el número de víctimas y autores, respectivamente, y estos sesgos se contrarrestan entre sí. Hemos contrastado las listas iniciales con las noticias publicadas y, en todos los casos, hemos comprobado que son precisas. Además, aplicamos criterios uniformes a víctimas y autores, de ahí la exclusión de los travestis de la lista de autores.

Hemos introducido un indicador alternativo para comparar la violencia: la proporción víctima/agresor. Utilizando esta proporción, el artículo es el primero en comparar el número de víctimas transgénero y el de agresores, así como en analizar dicha proporción en las noticias de los medios de comunicación. Hay tres conclusiones principales. En primer lugar, en Gran Bretaña, en el siglo XXI, el número de personas transgénero que cometieron homicidios fue mayor que el de víctimas transgéneros de homicidio. La proporción víctima/agresor fue de 0,7, excluyendo a las personas que se sometieron a una transición tras cumplir condena.

Sin cifras fiables sobre la población transgénero, se desconoce si las personas transgénero corrían un mayor riesgo de sufrir un homicidio que la población en su conjunto. Sin embargo, si corrían un mayor riesgo que la población, entonces también concluiríamos —dado que la proporción víctima/agresor era inferior a uno— que eran más propensas a cometer homicidios. Si el alcance de la violencia mortal sufrida por las personas transgénero en Gran Bretaña se considera una epidemia, entonces el mismo calificativo se aplica a la violencia mortal infligida por las personas transgénero.

La segunda conclusión es que los hombres transgénero seguían el patrón de homicidios propio de los hombres, en lugar del de las mujeres. La proporción víctima/agresor para los hombres biológicos que se identifican como transgénero fue de 0,8, y 15, esto se aproxima a la proporción para todos los hombres, 0,7. Es mucho menor que la proporción para todas las mujeres, 2,9; la diferencia es estadísticamente significativa a pesar del reducido número de casos. Este hallazgo tiene implicaciones evidentes para las políticas en el ámbito de la justicia penal, por ejemplo, en la ubicación de hombres en prisiones de mujeres

La tercera conclusión es que la BBC publicó muchos más artículos periodísticos en los que se mencionaba a víctimas transgénero que a agresores. La proporción entre víctimas y agresores en los reportajes que mencionaban la identidad transgénero de la persona era de 4,5. La extraordinaria cobertura de un horrible asesinato explica en parte esta disparidad, pero no en su totalidad. La cobertura mediática desequilibrada crea una impresión exagerada de las personas transgénero como víctimas de homicidio

De ello se desprende una lección importante para la investigación académica. Existen muchos más estudios sobre las personas transgénero como víctimas de la violencia que como autores de la misma. Además, a los autores se les aborda principalmente como víctimas del sistema penitenciario. Por supuesto, no se puede criticar a ningún estudio concreto por centrarse en un único aspecto de un fenómeno, pero, en conjunto, pueden ofrecer, no obstante, una imagen engañosa del fenómeno en su conjunto. Esperamos que la proporción víctima/agresor proporcione una métrica útil para la investigación empírica, al tiempo que sirva como recordatorio de los posibles sesgos epistémicos en las ciencias sociales (Burt 2026).

[Traducción de extractos del estudio por Contra Borrado

Michael Biggs, University of Oxford. Departamento de Sociología

Ace North, University of Oxford, Biólogo

Artículo original
Comparte esto:
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad