A menudo se escucha «son muy pocos» para justificar y defender la presencia de varones que se presentan como mujeres en las categorías deportivas de las mujeres. Un solo atleta varón puede trastornar los resultados de una liga femenina y afecta directamente a cientos de mujeres deportistas. El caso de Blaire Fleming, del equipo de voleibol femenino de la Universidad Estatal de San José, ejemplifica bien el “radio de explosión» de un solo hombre en un equipo femenino.

[Liga de voleibol femenina 2024. El atleta masculino (que se identifica como trans) Blaire Fleming es un estudiante de último año de 1,85 m. Fleming posee los récords de la temporada o de un partido individual de las Spartans, el equipo femenino de la San Jose State, en mates, remates y servicios, y ha sido nombrado Jugador Universitario de la Semana, Jugador Más Valioso y Jugador Universitario de la Conferencia. El equipo de voleibol femenino de la San Jose State, las Spartans, está invicto en lo que va del año.]

Las Spartans tienen 16 jugadoras en su equipo. Son 16 mujeres que tienen que compartir vestuario, baños y alojamiento con un hombre. [Pero también 16 jugadoras que saben que han jugado con ventaja]

Cuatro equipos rivales se han retirado de los partidos contra San Jose State: Boise State, Wyoming, Utah State y Nevada. En total, suman 60 atletas. Estas 60 atletas acumulan una derrota inmerecida por abandono (dos, en algunos casos) en su historial del año. Una derrota con justificación, pero una derrota al fin y al cabo. Sesenta atletas que tuvieron que decidir si renunciar a lo que aman —no solo jugar al voleibol, sino competir— para preservar su seguridad individual y la integridad del deporte.

San Jose State se enfrentó a otros 14 equipos la temporada 2024, con un total de 168 atletas. La mayoría de ellas también tienen una derrota inmerecida en su historial.  Si no son atletas, es posible que no comprendan cuánto duelen, irritan y calan hondo esas derrotas.

16+60+168= 244 atletas directamente afectadas por un solo jugador masculino.

Algunas de esas atletas ahora podrían preguntarse cuánto riesgo corrieron sin saberlo en su partido contra las Spartans. Quizás se pregunten: «¿Estuve a un paso de convertirme en la próxima Payton McNabb ?». [Payton, jugadora de voleibol,  sufrió lesiones físicas y mentales significativas y a largo plazo, cuando un atleta transgénero la golpeó en la cara con la pelota en un remate. Conmoción cerebral, una lesión en el cuello, problemas de visión, parálisis parcial en el lado derecho, dolores de cabeza constantes…].

También podrían preguntarse quién les ocultó la verdad, quién les negó la oportunidad de dar su consentimiento informado antes de asumir el riesgo adicional de enfrentarse a un atleta masculino.

Lo que nos lleva a las/los entrenadores. Los equipos oponentes de San Jose State estaban dirigidos por 69 entrenadores. A algunos les mintieron y ahora sienten el resentimiento y la ira por haber expuesto sin saberlo a sus jugadoras al peligro. Otros lo sabían y tuvieron que preguntarse: ¿Digo algo? ¿Qué digo? Y si digo algo, ¿recibiré el agradecimiento silencioso de mis atletas o seré una nueva Kim Russell, exentrenadora principal del equipo femenino de lacrosse del Oberlin College? [Russell sufrió acoso por parte de administradores y estudiantes por defender las categorías deportivas de las mujeres y fue destituida y reasignada a otro puesto].

Y a los entrenadores no les gustan las derrotas más que a los atletas. Más allá de la competitividad y el orgullo profesional, un par de derrotas de más y, sin importar las circunstancias, se ven envueltos en una lucha por el puesto.

Las 313 personas mencionadas anteriormente —16 jugadoras de San Jose State, 60 jugadoras rivales que perdieron por incomparecencia, 168 oponentes de partidos anteriores y 69 entrenadoras— se han visto directamente expuestas a riesgos físicos, sociales o profesionales por culpa de un solo hombre en un equipo femenino.

[¿Cuántas chicas habrán sido disuadidas de seguir entrenando al ver cómo solo un varón es capaz de desestabilizar los resultados de una liga y quedarse con los méritos que corresponden a las atletas?]

Ahora, multiplica estos números por las entradas que actualmente figuran en SheWon.org o en HeCheated.org, que registran, respectivamente, a las miles de mujeres que han perdido contra hombres en sus competiciones y a los miles hombres que han robado éxitos en los deportes femeninos.

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