La sentencia del Supremo pone fin a los baños y vestuarios «para todos los géneros»
Una clase magistral de idiotez legal y analfabetismo científico. Así ha calificado Susan Smith, cofundadora de For Women Scotland, las resistencias de Museums Galleries Scotland, un organismo nacional que representa a 455 museos no nacionales, a acatar la sentencia del Tribunal Supremo que protege los baños, vestuarios y otros espacios privados de las mujeres.
En abril, el Tribunal Supremo dictaminó que, en la ley, el «sexo» se refiere al sexo biológico de una persona, no a su identidad de género. Sin embargo, el Gobierno escocés no ha elaborado hasta la fecha directrices para los organismos públicos sobre espacios de un solo sexo, como los baños.
En su presentación, el organismo Museums Galleries Scotland, que recibe 1,7 millones de libras al año en fondos públicos, expresó su preocupación por el hecho de que las directrices iniciales de la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos EHRC no «defienden el espíritu de inclusión» y porque el organismo de derechos humanos no haya consultado con personas u organizaciones trans durante la elaboración de las directrices.
Según han afirmado los responsables de los museos, el personal tendrá que verificar el sexo de los visitantes que utilicen los baños tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre la cuestión trans. Continuaban: “Cuando sea necesario demostrar el sexo, ¿qué prueba será aceptable, dado que los certificados de reconocimiento de género no lo son, ni tampoco los certificados de nacimiento alterados? Pero ¿cómo saberlo? “Es probable que esta función recaiga en el personal de atención al público, lo que, en nuestra opinión, les presiona indebidamente para que lo hagan de forma sensible y sin causar discriminación ni acoso.
“La aplicación práctica de la vigilancia de los baños es inviable, ya que, para evitar la discriminación, requeriría que se revisara a cada persona que los utiliza, lo que añadiría una carga de trabajo considerable y costes de personal para llevar a cabo esta función”.
Museums Galleries Scotland (MGS) también expresó su preocupación por el hecho de que las directrices provisionales no hacen referencia a las personas con condiciones intersexuales y afirman que hay 1,1 millones de personas intersexuales en el Reino Unido.
Susan Smith, cofundadora de For Women Scotland, afirmó que la propuesta de MGS es “una clase magistral de idiotez legal y analfabetismo científico”.
Señaló: “La guía de la EHRC busca proteger a las organizaciones y garantizar que cumplan con la ley: no pretende establecer la mejor manera para que los organismos públicos eludan o desestimen su responsabilidad de proteger a la ciudadanía de la discriminación o el acoso.
“La ‘inclusión’ abarca todas las características protegidas, y los derechos deben equilibrarse. Se acabó la era de priorizar las demandas de los hombres transidentificados sobre las necesidades reales de las mujeres y otros grupos”.
Susan Smith dijo que la afirmación de que el personal tendría que vigilar los baños es una “malinterpretación deliberada” de que tener políticas que se ajusten a la ley “no significa que estén obligados a investigar a cada usuario”.
«En cambio, sí significa que si las mujeres se quejan de que un hombre está en los baños de mujeres, se investigará».
“Lo que está claro es que Museums Galleries Scotland MGS ha tenido políticas ilegales durante algún tiempo. Todas las partes en el Tribunal Supremo entendieron que la autoidentificación nunca ha sido legal, incluido el Gobierno Escocés, que financia a Museums Galleries Scotland”, dijo Susan Smith.
“Finalmente, es indignante que MGS se muestre dispuesto a difundir mentiras desmentidas e intente provocar alarmismo sobre condiciones médicas graves que denominan «intersexuales». La última vez que lo comprobamos, el personal del los museos no eran endocrinólogos».
«La situación de las personas con Diferencias en el Desarrollo Sexual no se ve afectada por el fallo del Tribunal Supremo, y las cifras exageradamente infladas que cita MGS deberían avergonzar a quien presentó el informe».
Kath Murray, de la organización política Murray Blackburn Mackenzie, declaró: «Es profundamente preocupante que una importante institución nacional haya firmado y presentado una respuesta tan desinformada a la consulta de la a Comisión de Igualdad y Derechos Humanos. La respuesta no considera las necesidades de las mujeres y, en cambio, repite los argumentos del transactivismo. Las cifras citadas sobre la población intersexual han sido ampliamente desmentidas y no tienen relevancia para la implementación de la sentencia del Tribunal Supremo».
El Gobierno Escocés publicó su respuesta a la consulta el viernes por la noche, alegando que los servicios debían justificar su carácter para un solo sexo.
Artículo original
