Así reza una pancarta que aparece como ilustración en un artículo firmado por Marta Borraz el 20 de enero pasado en eldiario.es sobre “la determinación de género y los derechos de las mujeres trans”, artículo que pretendo contestar punto por punto sin por ello dejar de respetar la decisión de todas las mujeres y grupos que han firmado un Manifiesto relativo al tema.

Me ha descolocado la cantidad de contradicciones respecto a las reivindicaciones que propone dicho Manifiesto para las personas trans, que más bien viene a referirse a las mujeres trans, ya que las chicas que “transitan” no interesan mucho, porque de lo que se trata es de colonizar el Movimiento Feminista, que es la pretensión del Ministerio en curso.

Empezaré por la pancarta: “Hermanas trans, GRACIAS, sin vosotras no habría feminismo”.

¡No me digas! 

Si repasamos la Agenda que ha llevado a cabo el Movimiento Feminista en el estado español […]… Díganme ustedes dónde estaban esas trans en todos estos asuntos, porque yo no las vi por ninguna parte. En realidad, ninguna de estas leyes les afectaba porque no han vivido las experiencias de una inmensa mayoría de mujeres realmente discriminadas, oprimidas, ninguneadas, olvidadas por la historia y más aún por una justa redistribución económica..

Nos vienen ahora chantajeando con el “estigma” que supone su condición, pero, lo siento, su estigma no es por ser mujeres, sino por ser trans, justo lo contrario que nos pasa a nosotras, con el estigma a cuestas de ser “mujeres”.

Y me parece muy bien que “elles” luchen por superar ese estigma, pero sin olvidar el del 52% de la población. Su narcisismo llega a tal punto que ya no hay otro problema que resolver más que “su” problema, además de querer arrastrar para su causa a criaturas que ni siquiera tienen desarrollado el lóbulo frontal del cerebro, que se consigue a partir de los veinte años más o menos, entre cuyas funciones está la facultad de decidir con discernimiento, y más si se trata de cuestiones trascendentes e irreversibles. Eso se llama un crimen. Y el Ministerio de Igualdad tendría que saberlo. Y a eso lo califican como “calidad de vida de las infancias” y “derecho a realizarse plenamente”. ¿Nos hemos vuelto locos o es que somos así de papanatas?

[…] Resulta curioso que en el Manifiesto se diga “Deseamos una sociedad en que las personas no sientan la presión de cumplir con la rigidez de género, que admita las variables diversas y transformadoras de lo femenino y lo masculino”. De acuerdo, tanto que el feminismo es lo que busca: no tener que responder a la rigidez del género, tanto que estamos por liquidar el género que nos ha constreñido, pero no para sustituirlo por otro género, sino para arrumbarlo en el baúl de los estereotipos. ¿Cómo es eso si lo que buscan es la autodeterminación del género? Quieren dejar de ser hombres para ser consideradas mujeres.

Pero ¿en qué quedamos? Las feministas rechazamos el corsé del género, pero no para ser hombres, sino para ser mujeres realmente libres.

Se nos acusa a las feministas de ser muy agresivas con el tema, pero nuestra agresividad es respecto a una ley y no referente a las personas, una ley que tendría que tener unas líneas rojas muy claras: la plena capacidad del sujeto para elegir a una edad en la que esto tenga garantías; la separación en determinados espacios de las mujeres y las mujeres trans, como el deporte, las cárceles o los espacios más íntimos en los que las mujeres se sintieran cohibidas. La agresividad personal viene más bien por parte del transactivismo, que se ha dedicado a poner denuncias por “delitos de odio” o a reventar y dividir al Movimiento, como se vio en la última manifestación del 8 de marzo. ¿Cuándo las feministas nos hemos denunciado unas a otras por muchas polémicas que hubiera entre nosotras? Si quieren ser de nuestro género que aprendan del feminismo. […]

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