La prohibición de los bloqueadores de la pubertad para menores con malestares de género en Reino Unido fue acompañada del anuncio de ensayos clínicos para esos medicamentos. Conocidos ahora los detalles del ensayo, muchas voces críticas advierten de que probar fármacos que son perjudiciales no es ético y que monitorear a menores solo durante dos años no añadirá información a lo que ya se sabe.
El ensayo de bloqueadores de la pubertad de la sanidad pública británica NHS solo monitoreará a las y los menores que toman esos controvertidos medicamentos durante dos años, según los primeros detalles publicados del estudio. Las críticas apuntan a que la evaluación a corto plazo «no agregará nada a la investigación ya realizada» y han dicho que es «poco ética».
Los bloqueadores de la pubertad fueron prohibidos en el NHS y en las clínicas privadas a raíz de la Revisión Cass, que encontró que no había evidencia para respaldar el uso de los bloqueadores en menores o jóvenes con disforia o confusión de género.
La baronesa Cass, pediatra que dirigió la revisión, señaló que esos medicamentos «pueden alterar permanentemente la maduración cerebral de los adolescentes, potencialmente reconectando circuitos neuronales que no se pueden revertir».
La única excepción a la prohibición de los bloqueadores era si se recetaban en un ensayo clínico.
El King’s College de Londres ahora dirigirá este ensayo, que ha sido dotado con £ 10,7 millones en financiación del NHS.
Bautizado como el estudio Pathways, tendrá cuatro vertientes, incluido el ensayo en el que se permitirá a menores tomar bloqueadores de la pubertad.
Los detalles, publicados por el Instituto Nacional de Investigación en Salud (NIHR), dicen que los menores podrán tomar bloqueadores de la pubertad si «quieren retrasar la pubertad» y si sus «progenitores y el servicio de género están de acuerdo» con el tratamiento.
Serán monitoreados durante dos años, con «controles regulares de su bienestar físico, social y emocional».
Pero expertos ya han advertido sobre la falta de evidencia a largo plazo sobre el impacto de los medicamentos, y voces críticas dicen que dos años no son suficientes para evaluar los cambios o daños a largo plazo.
La Dra. Louise Irvine, copresidenta de la Clinical Advisory Network on Sex and Gender, dijo que «no nos dirá nada en absoluto sobre los riesgos o beneficios de los bloqueadores de la pubertad» y «no agregará nada a la investigación ya realizada».
«Riesgos conocidos»
«La Revisión Cass expone que hay una falta de estudios de resultados a largo plazo y esto es simplemente más de lo mismo. Estoy sorprendida de que estén sometiendo a menores a los riesgos conocidos de los bloqueadores de la pubertad sin ganar en conocimiento, y lo considero del todo poco ético», dijo.
La Dra. Irvine también criticó la falta de fundamentos para apoyar la realización del ensayo.
«Van a probar los daños al desarrollo cognitivo, pero cuando descubran algún daño puede ser demasiado tarde para hacer algo al respecto».
Helen Joyce, directora de la ong para defensa de los derechos humanos Sex Matters, dijo que era “inexplicable que el NIHR no parezca tener previsto hacer un seguimiento de los menores implicados durante el tiempo suficiente para saber cómo les va en la edad adulta”.
“Sex Matters se ha opuesto a la realización de un ensayo con bloqueadores de la pubertad desde que se sugirió por primera vez. Ya tenemos buenas razones para pensar que estos fármacos son perjudiciales y que los beneficios son limitados o inexistentes. Pero lo que se acaba de publicar sobre cómo se va a llevar a cabo es incluso peor de lo que temíamos”, dijo.
“Como mínimo, el estudio debería diseñarse de tal manera que proporcione respuestas definitivas a preguntas importantes sobre el futuro desarrollo mental y físico de menores con bloqueo de la pubertad, y especialmente si los bloqueadores de la pubertad ‘encierran’ una angustia de género que de otro modo habría mejorado de forma natural”.
Un portavoz del Bayswater Support Group, que aboga por una atención basada en la evidencia en nombre de 600 familias con menores que se identifican como trans. dijo: “Un marco temporal de dos años para evaluar el impacto de los bloqueadores de la pubertad no tiene sentido dado que casi todos los menores serán conducidos al uso de hormonas cruzadas, que tienen implicaciones de por vida, incluida la probable pérdida de fertilidad y función sexual. Nuestra pregunta sigue siendo: ¿cómo puede un menor consentir esto?
“También es poco probable que un menor al que se le administran bloqueadores de la pubertad pueda participar de manera significativa en una terapia exploratoria, ya que ya estará en un camino medicalizado que asume la ‘transición’ como el único resultado».
‘Mala protección’
Un portavoz de Our Duty, un grupo de apoyo y defensa para progenitores con menores que cuestionan su género, dijo: «Our Duty está preocupado por que esta investigación se esté llevando a cabo dentro de las Clínicas de Género del NHS, que muchos progenitores bien informados y sensatos están evitando deliberadamente debido a su historial establecido de mala protección.
«El proceso de reclutamiento excluye automáticamente a familias que han elegido enfoques alternativos, no medicalizados, para la angustia de su hijo o hija».
Como parte del estudio, los investigadores también darán a menores niños pruebas y actividades de «papel y lápiz» para trazar cómo cambia su aprendizaje con el tiempo.
Estas pruebas son similares a las que se realizan a los menores en la escuela, en las que se les pide a los menores que escriban las respuestas a preguntas, que pueden ir desde opciones múltiples hasta respuestas en párrafos más largos, para evaluar sus conocimientos y desarrollo.
El método de prueba también se ha utilizado en la evaluación de menores con lesiones cerebrales traumáticas. Todavía no está claro qué tipo de pruebas se les realizarán a los menores.
A los menores que toman bloqueadores de la pubertad también se les controlará el desarrollo físico del cerebro con escáneres cerebrales, que probablemente serán una resonancia magnética.
Al hablar sobre los nuevos detalles del ensayo, la baronesa Cass señaló: «La revisión recomendó que se lleve a cabo urgentemente un ensayo con hormonas supresoras de la pubertad como parte de una investigación más amplia que también evalúe los resultados de las intervenciones psicosociales. Dijo que el estudio tenía como objetivo «llenar algunas de las lagunas en nuestro conocimiento sobre los resultados de diferentes intervenciones y abordar parte de la incertidumbre sobre los impactos y la eficacia de las hormonas supresoras de la pubertad».
La expresidenta del Royal College of Paediatrics and Child Health dijo que el programa analizaría los resultados de diferentes intervenciones y que cualquier persona que reciba bloqueadores de la pubertad necesitaría «el consentimiento de sus progenitores».
«Las y los menores que participan en el estudio también seguirán recibiendo apoyo psicosocial integral», añadió.
‘Aprobación ética y regulatoria estricta’
El profesor James Palmer, Director Médico Nacional del NHS para Servicios Especializados, apuntó: «Los investigadores independientes dirigidos por el King’s College de Londres avanzarán ahora en este proyecto conjunto del NHS y el NIHR, que estará sujeto a una estricta aprobación ética y regulatoria y seguirá estrictas salvaguardas en la investigación científica.
«Mientras tanto, el NHS continúa expandiendo y mejorando los servicios para menores y jóvenes con disforia e incongruencia de género, de acuerdo con las recomendaciones de la Revisión Cass».
Aproximadamente 6.000 personas están en lista de espera para los Servicios de Género del NHS para Menores y Jóvenes. Están funcionando nuevos servicios regionales en Londres y Manchester y se abrirán más centros en cada parte del país.
Un portavoz del King’s College de Londres dijo que los detalles del ensayo se ultimarían una vez que el estudio hubiera pasado los controles regulatorios y éticos necesarios.
NOTA: Keira Bell y James Esses advierten de los peligros que podría suponer para la salud de menores vulnerables el ensayo clínico propuesto sobre bloqueadores de la pubertad. Han anunciado que presentarán una demanda ante la Autoridad de Investigación Sanitaria del Reino Unido si no se abandona el ensayo propuesto. Según Esses, «nuestro gobierno ya es plenamente consciente del daño físico y emocional significativo e irreversible que se deriva de los bloqueadores de la pubertad. Estudio tras estudio, que culminó en la Revisión Cass, lo ha demostrado. La misma Revisión de la que ahora se están apropiando indebidamente para justificar estos ensayos».
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