Un nuevo informe de SEEN in Publishing, Transgender Trend y Biology in Medicine describe cómo el activismo trans está capturando las publicaciones infantiles y las bibliotecas. El informe describe cómo, durante más de una década, editores y autores de literatura infantil han promovido la idea de que los niños pueden nacer en un cuerpo equivocado y promocionado las intervenciones quirúrgicas para corregirlo. Una avalancha de libros dirigidos a niños, algunos de ellos de entre 0 y 5 años, incumple las directrices legales de protección infantil.
Algunos contienen ilustraciones de mujeres «transgénero» con cicatrices de mastectomía o de hombres homosexuales con atuendos fetichistas de cuero. El informe sugiere que la prisa de las editoriales por crear este tipo de libros, que a menudo sustituyen la buena narrativa por moralejas simplistas, podría explicar la drástica disminución de la lectura infantil que se lee solo por el placer de leer.
En 2024, el Informe Cass no encontró evidencia que respaldara la «atención» de afirmación de género para jóvenes con disforia de género. Como argumenta Through the Looking Glass, A través del espejo, las editoriales siguen ignorando la advertencia de Cass de que incluso la transición social no es un acto neutral y empuja a los niños hacia una vía médica. Han contribuido al vertiginoso aumento del 4.000 % en el número de niñas que experimentan disforia de género de inicio rápido, sobre el cual Hannah Barnes y Lisa Littman informaron previamente.
Tal y como afirma un psicólogo clínico en el informe:
«Los adultos que difunden información inexacta sobre el desarrollo infantil a través de la literatura generan confusión, ansiedad y dudas sobre cómo los niños se comprenden a sí mismos y sus relaciones en el mundo. La literatura infantil ha sido instrumentalizada por grupos de presión para servir a una agenda activista y ahora contribuye a la transición social de los niños.»
Anne Fine, Order of the British Empire, ganadora de la Medalla Carnegie y aclamada autora de libros infantiles, dice sobre este informe:
«¿Sería posible elaborar una acusación más contundente contra el mundo de la edición infantil que la que tenemos aquí? Lo dudo. Es vergonzoso. Vergonzoso.
Los editores se apresuran a subirse a cualquier moda pasajera. ¿Pero a esta? ¿De verdad? Esta triste traición a los jóvenes lectores. Esta rendición irreflexiva ante una ideología biológicamente infundada cuyos mensajes falsos y preocupantes han perjudicado a tantas familias.
Durante la última década, editores, libreros, bibliotecarios y una multitud de aspirantes a autores se convirtieron en importantes canales de propaganda activista trans y de afirmaciones perjudiciales, mientras que otros (cuyos libros se vendían mucho mejor) fueron intimidados hasta el silencio o expulsados de sus carreras mediante campañas aterradoras de cancelación y malicia.
Ya conocemos los nombres de las principales víctimas. Este informe tiene además el valor de señalar también a algunos de sus perseguidores más persistentes. Y así como la industria editorial infantil parece haber sido la primera en ser capturada, sigue siendo casi el último bastión de esta peligrosa insensatez.
Todo el mundo debería leer este informe. Lo desalentador es cuántas personas deberían sentir una profunda vergüenza al hacerlo. Esperemos que salgan de su lectura con una comprensión renovada de que un consenso impuesto mediante el silenciamiento malintencionado no tiene cabida en la literatura.»
Puntos clave del informe
- Ignorando la biología básica y las teorías sólidas y bien establecidas del desarrollo psicológico infantil, un gran número de libros infantiles publicados recientemente promueven la transición social, las mastectomías dobles y la idea de que los niños nacen en cuerpos equivocados.
- Al publicar, promocionar y adquirir libros inapropiados para la edad y científicamente inexactos escritos por activistas trans, las editoriales y bibliotecarios infantiles no cumplen con las directrices legales de KCSIE y RHSE y están erosionando los límites de la protección infantil.
- Los libros que promueven la aceptación, el bienestar y el cuidado del cuerpo con el que nace un niño son escasos, si no inexistentes, en catálogos y librerías. Sus autores son objeto de acoso y denuncias por parte de activistas trans.
- La lectura infantil por placer está en franco declive.
A continuación, seleccionamos, traducidos, algunos de los contenidos del informe, que puede consultarse aquí.
Libros infantiles con temática trans
por Stephanie Davies-Arai, fundadora y directora de Transgender Trend.
Los libros ilustrados trans para niños muy pequeños han sido un componente integral del activismo por los derechos transgénero durante la última década en el Reino Unido y una estrategia elemental en la construcción del concepto de “niño transgénero”. Esto resulta evidente en los primeros libros publicados para niños tras la Investigación sobre Igualdad Transgénero de 2015, cuando comenzó realmente el gran impulso para introducir el activismo transgénero en las escuelas.
Estos libros difunden ideas controvertidas, escritas como historias personales cercanas para un público infantil. Aquí examinaré tres de los primeros libros promovidos en las escuelas, sus autores y su relación con el activismo trans.
Los libros parten de una creencia compartida implícita: que la categoría del “niño transgénero” existe de forma natural y sin controversia. Al normalizar este concepto para las mentes más jóvenes, también proporcionan instrucciones a todos los lectores sobre cómo responder y ofrecer “apoyo” de la manera correcta; una introducción temprana al papel de “aliado”.
Los libros infantiles respaldan los dos pilares del activismo trans: la redefinición de las categorías humanas y las nuevas normas autoritarias del lenguaje y la interacción.
Ideas abstractas como “transgénero” e “identidad de género” se presentan y serán entendidas por los niños pequeños como una realidad literal: un niño realmente cambia de sexo. “Nacido en el cuerpo equivocado” y “nacido así” son los conceptos esenciales que sostienen esta ficción. El enfoque de “afirmación de género”, promovido agresivamente por activistas, se presenta como un acto normal y esperado de amabilidad y amistad, que refleja cualidades personales admirables como la lealtad y la aceptación de la diferencia.
En 2015, en el Reino Unido, la conexión con el activismo político trans se hizo explícita mediante la publicación de una serie de libros escritos y autopublicados por la Gender Identity Research and Education Society (GIRES). Los tres libros Being Me in Penguin Land para niños pequeños (GIRES, 2015) fueron producidos en apoyo de la temprana e influyente labor activista de GIRES en los ámbitos de la salud y la educación.
GIRES presentó argumentos a favor de la educación infantil temprana sobre estas cuestiones en las pruebas escritas presentadas ante la Investigación sobre Igualdad Transgénero del Comité de Mujeres e Igualdad de 2015.
La historia fue recogida por el Daily Mail, que informó de que GIRES “ha acusado al Departamento de Educación de no asumir el liderazgo en esta cuestión”.
El Departamento de Educación respondió que había puesto en marcha un programa de subvenciones de 2 millones de libras para aumentar la capacidad de las escuelas para prevenir y combatir el acoso homófobo, bifóbico y transfóbico.
Posteriormente, la financiación fue concedida a algunas de las organizaciones activistas trans más destacadas del Reino Unido, entre ellas Stonewall, Educate and Celebrate y Diversity Role Models. Este fue el inicio de la posterior avalancha de formación sobre cuestiones transgénero y materiales asociados en las escuelas.
GIRES fue explícita en su intención de que los libros Penguin Land fueran utilizados en las aulas, proporcionando incluso planes de lecciones para profesores. Al igual que Stonewall y otras organizaciones, GIRES recurrió a la Equality Act de 2010 para sugerir que la afirmación de género constituía una exigencia legal y para apoyar la idea de que la comprensión adulta de la realidad biológica equivalía a un prejuicio.
“Comprender la diversidad de género comienza aquí, en la escuela primaria, antes de que las opiniones de los niños se vean influidas por los prejuicios de los adultos que los rodean”.
“Las cifras de niños muy pequeños que realizan una transición en la escuela primaria están aumentando rápidamente, por lo que la información y la tranquilidad deben proporcionarse desde la etapa más temprana. Las historias de Penguin Land, por ejemplo, ayudarán a los profesores a transmitir mensajes sencillos a los niños”.
Los tres libros de Penguin Land incluyen uno para el niño que se identifica como niña, otro para la niña que se identifica como niño y otro para el niño “no binario”, describiendo cada uno una experiencia de género diferente.
En cada caso, los padres pingüino expresan su incapacidad para determinar si su hijo es niño o niña y trasladan el peso de la responsabilidad al propio niño para que tome esa decisión:
“Así que dinos cuando estés preparado. Te seguiremos queriendo, no te preocupes”.
Cuando el niño toma la decisión, los padres responden:
“Te hemos escuchado y hemos decidido que tienes razón y que nosotros estábamos equivocados”.
Para los niños pequeños, este es un mensaje temprano de que el niño sabe más que los adultos: una desarticulación de la autoridad parental y una inversión de la relación entre padres e hijos. El niño debe decidir si es niño o niña, algo presentado como una elección personal y como algo que unos padres equivocados pueden interpretar mal. El lector infantil puede sentirse confundido y ansioso ante esta nueva carga de responsabilidad para la que no está preparado.
El estribillo de los padres es:
“De cualquier forma, te queremos igual”.
Los amigos dicen:
“Es genial que seas un niño, pero no me importa si eres una niña. Seguiremos juntos porque para eso están los amigos”.
La cuestión se presenta así como una elección simple entre aceptación y no aceptación. El padre cariñoso acepta lo que dices y el buen amigo permanece a tu lado. La alternativa es la perspectiva aterradora de perder el amor de los padres y quedarse sin amigos, en una edad en la que hacer amistades es de máxima importancia para los niños pequeños.
El concepto de “niño transgénero” es crucial para el objetivo del movimiento transgénero de establecer lo “trans” como una variación humana normal. Redefinido como una condición biológica innata, observable desde la primera infancia, el hombre travestido se transforma en una figura más aceptable y más digna de simpatía ante la opinión pública.
Una motivación similar podría razonablemente inferirse en el caso de la hija adulta de un padre que realizó una transición tardía. Jessica Walton, autora de Introducing Teddy, dedicó el libro a “mi padre, Tina”. Esta historia de otro personaje infantil “trans” antropomórfico y desprovisto de sexualidad fue publicada por Bloomsbury al año siguiente.
La noticia del libro fue difundida en un artículo promocional de The Guardian incluso antes de que la autora hubiera conseguido un contrato editorial.
Introducing Teddy, un libro para menores de 0 a 5 años, fue promocionado por Bloomsbury como: “Una historia dulce y delicada sobre ser fiel a uno mismo y ser un buen amigo. Introducing Teddy también puede ayudar a los niños a comprender la identidad de género”.
Thomas tiene miedo de contarle a Errol por qué está triste, porque podría dejar de ser su amigo. Cuando Errol le asegura que seguirá siéndolo, Thomas confiesa que necesita ser él mismo y que en su corazón siempre ha sabido que es una osita y no un osito. Desea llamarse Tilly y no Thomas.
Errol responde con la respuesta correcta, siguiendo el guion esperado:
“No me importa si eres una osita o un osito. Lo importante es que eres mi amiga”.
Thomas declara que Errol es el mejor amigo que podría tener.
El «cambio» de “niño” a “niña” se simboliza cuando Thomas transforma su pajarita en un lazo para el cabello. Quizá la diferencia entre niños y niñas resida en la ropa que llevan puesta. Esto coincide con el nivel de comprensión propio de los niños de esa edad.
La idea de ser tu “yo auténtico”, presente tanto en los libros Penguin Land como en Introducing Teddy, constituye una pieza central de la propaganda trans. El mensaje es relevante para todas las etapas de la infancia. Es una forma habitual mediante la cual los padres animan a sus hijos a defenderse:
“¡Sé tú mismo!”
Cuando esta idea se distorsiona para ajustarla al objetivo imposible de cambiar de sexo, se invierte completamente. Sugiere que un sentimiento representa una realidad objetiva simplemente por el hecho de ser sentido, presentando la realidad como un concepto cambiante, subjetivo y abstracto.
Cuando la “identidad de género” se presenta como el “yo auténtico”, también debe mostrarse como algo presente desde el nacimiento.
Los padres de Being Me in Penguin Land proclaman:
“Les diremos que eres Sally y que nunca fuiste realmente John”.
Thomas afirma en Introducing Teddy:
“En mi corazón siempre he sabido que soy una osita y no un osito”.
Esto enseña a los niños que los sentimientos prevalecen sobre los hechos, mientras aparenta enseñarles amistad y aceptación, apropiándose de temas comunes de la literatura infantil para ponerlos al servicio de los objetivos políticos de la campaña trans. Socava los hechos y la realidad que los libros infantiles convencionales para niños muy pequeños presentan como irrefutables e inmutables.
El otro grupo de publicaciones profundamente implicado en la utilización del concepto de “niño transgénero” para ofrecer una versión higienizada de la experiencia trans está compuesto por las propias personas que se identifican como “transgénero”.
El libro de 2017 Are You a Boy or Are You a Girl? fue escrito por los autores trans Sarah Savage y Fox Fisher. Savage y Fisher eran pareja cuando fundaron conjuntamente Trans Pride Brighton y ambos son conocidos por su activismo combativo. Al final del libro enumeran sus credenciales y promocionan tanto a GIRES como a la organización benéfica infantil Mermaids.
Este libro desarrolla aún más el tema de “ser uno mismo” para apoyar un mensaje político más explícito: la autoidentificación. La idea central es que solo uno mismo sabe quién es realmente y que nadie más tiene derecho a saberlo ni a preguntarlo.
Asimismo, intensifica el mensaje de “ser amable” mediante la introducción de un personaje acosador que sirve para mostrar la respuesta “incorrecta” por contraste.
La obra no presenta un personaje que “cambie de sexo”. En lugar de ello, impulsa las cuestiones relativas al género y a la identidad a través de su protagonista, Tiny, que se niega a decir si es niño o niña. Siempre que se le pregunta responde:
“¡Yo soy yo!”
[…] El punto final del recorrido de afirmación de género que se presenta a los niños en estos libros es la mesa de operaciones. Si lo “trans” es una variación humana normal, entonces los resultados de las intervenciones médicas hormonales y quirúrgicas también deben presentarse a los niños como una variación normal del cuerpo humano.
La proliferación de imágenes de mujeres jóvenes con cicatrices de doble mastectomía en campañas publicitarias como las de Braun (Telegraph, 2023), Costa Coffee (Daily Mail, 2023) y Estrid (The Industry, 2023) tuvo su reflejo en libros dirigidos no solo a adolescentes y jóvenes adultos, sino también a niños muy pequeños.
Los libros que promueven la “positividad corporal” entre los niños pequeños requieren la inclusión de una diversidad de cuerpos, incluidos los cuerpos alterados hormonal y quirúrgicamente de personas que han pasado por una transición médica.
Bodies Are Cool, de Tyler Feder (Puffin, 2021), para edades de 2 a 8 años, muestra en la portada a una mujer con barba y cicatrices de doble mastectomía.
Some Bodies, de Sophie Kennen (Sleeping Bear Press, 2022), dice a los niños de entre 5 y 8 años:
“Algunas personas eligen cambiar sus cuerpos”, y acompaña esta afirmación con una ilustración de una mujer con cicatrices de una cirugía de extirpación mamaria (“top surgery”).
La Igualdad, Diversidad e Inclusión (EDI) es un marco muy moderno que puede utilizarse para promover objetivos políticos. El “cuerpo trans” constituye una pieza esencial del rompecabezas dentro del mensaje general dirigido a los niños: que todo es normal y que nada debe ser juzgado.
Si temas adultos relacionados con la identidad y las modificaciones quirúrgicas se consideran apropiados para niños muy pequeños, entonces solo hay un pequeño paso hasta incluir sexualidades adultas. Las celebraciones del “Orgullo” proporcionan una vía de entrada, además de ofrecer la cobertura de los derechos de los homosexuales para ocultar la promoción de temas trans entre los niños.
Grandad’s Pride, un libro de Harry Woodgate para niños a partir de 3 años (Andersen Press, 2023; 993 ejemplares vendidos), es el ejemplo más conocido. Tras la controversia pública, la editorial británica eliminó imágenes de un hombre adulto vestido con ropa de fetichismo de cuero. El libro también incluye una imagen de niños sosteniendo una bandera trans con el lema “trans rights now” (“derechos trans ahora”), así como una mujer con cicatrices de mastectomía.
ABC Pride, de Elly Barnes y Louie Stowell (Dorling Kindersley, 2022), dirigido a niños de 3 a 5 años, incluye la letra T del acrónimo LGBT, y la ilustración correspondiente muestra a una mujer con cicatrices de mastectomía para explicar lo que significa.
Silenciando la realidad
por Shelley Charlesworth, Directora, Transgender Trend
La publicación de libros ilustrados infantiles fue el escenario de uno de los casos más desagradables de acoso e intento de silenciar a una autora con opiniones realistas sobre el sexo. En 2019, la poeta y escritora infantil Rachel Rooney escribió My Body Is Me (Mi cuerpo soy yo), ilustrado por Jessica Ahlberg. Es un libro ingenioso y breve para niños en edad preescolar, escrito en pareados rimados, que anima a los niños a ser felices con sus cuerpos y a celebrar todas las cosas que pueden hacer:
“Naces en tu cuerpo, no tienes uno de repuesto
Así que ámalo. Abrázalo. Trátalo con cuidado.
Los cuerpos son estupendos. Encajan perfectamente.
Yo soy mi cuerpo. Mi cuerpo SOY YO.”

Los anteriores libros de poesía infantil de Rachel habían ganado premios y nominaciones de organismos prestigiosos como el Centre for Literacy in Primary Education. Complementaba sus ingresos como escritora con visitas regulares a escuelas, enseñando poesía. Tenía dos contratos para libros posteriores. En resumen, tenía una carrera exitosa con buenas perspectivas. Además, como muchas mujeres en 2018, se había involucrado en el debate público sobre la reforma de la Ley de Reconocimiento de Género de 2004 y se oponía a la introducción de la autoidentificación de género. Sus opiniones sobre este tema ya eran anatema para los autoproclamados guardianes de lo que se puede decir sobre el transgenerismo dentro del mundo editorial.
La reacción contra la publicación de My Body Is Me por parte de algunas personas del mundo de los libros infantiles fue inmediata y feroz. Una autora en particular, Clara Vulliamy, pareció tomar la iniciativa calificando a Rachel de “transfóbica” con una “visión del mundo odiosa”. Otra fue aún más lejos en X al decir:
“Si no dejarías que tus hijos leyeran propaganda terrorista, no les dejes leer esto.”
La editorial de Rachel le aconsejó que dejara de asociarse públicamente con grupos como LGB Alliance, cuyos miembros creen que no es posible cambiar de sexo y que es perjudicial decirles a los niños que pueden hacerlo.
No había lugar para una pluralidad de opiniones a ojos de sus acusadores. Más de cincuenta autores, ilustradores, bibliotecarios, grupos de personal LGBT+ del sector editorial e incluso la propia publicista de Rachel se unieron a la caza de brujas en línea. La Society of Authors se negó a ayudarla. Rachel perdió trabajo cuando dejaron de llegar invitaciones para visitar escuelas y contribuir a antologías de poesía. [Más detalles sobre la cancelación de Rachel Rooney aquí]
El mercado de los libros sobre el [autodenominado] “niño trans”
En un mercado abierto, la mayoría de los libros “trans” desaparecerían sin dejar rastro debido al peso de su mala escritura y de sus tramas inexistentes. La razón por la que algunos siguen en circulación es, quizá, porque figuran en listas para su uso en escuelas, proporcionadas por grupos activistas como Stonewall, The Proud Trust, Pop’n’Olly y el Rainbow Flag Award.
Las organizaciones que ofrecen formación en escuelas bajo la apariencia de Diversidad e Inclusión, como el programa No Outsiders, Just Like Us, Diversity Role Models y Equaliteach, también utilizan libros de cuentos para difundir la idea de que es posible cambiar de sexo y que ser trans es una expresión de tu verdadero yo.
El libro de 2008 10,000 Dresses (10.000 vestidos), de Marcus Ewert, es recomendado por Stonewall, Equaliteach y Diversity Role Models para enseñar a niños a partir de cuatro años. Un niño, Bailey, es mencionado como “ella” durante toda la obra. Sueña con tener vestidos, pero toda su familia le dice que es un niño. De hecho, las ilustraciones muestran a Bailey como un niño con el pelo muy corto.
Pero la “verdadera” identidad de Bailey como una “niña” se revela cuando una amiga, que es una niña real, le hace un vestido hecho de miles de pequeños espejos. El libro se utiliza para enseñar a los niños que un niño puede convertirse en una niña, y que sólo las personas desagradables, como el padre de Bailey, se niegan a ver su auténtico yo, como se ilustra en este forzado intercambio entre padre e hijo:
“Bailey, ¿de qué estás hablando?
Eres un niño. Los niños no llevan vestidos.”
“Pero yo no me siento como un niño”, dijo ella.
“Bueno, lo eres, Bailey, ¡y punto!”
En los libros “trans” escritos para niños, la distinción entre hecho y ficción pierde todo significado cuando la ficción se enseña como un hecho y ese hecho es en sí mismo una ficción.
[…] Un niño que lea los libros She’s My Dad (Ella es mi papá) y He’s My Mom (Él es mi mamá), dos títulos para niños de 3 a 7 años publicados por Jessica Kingsley Publishers, está viendo interrumpido su desarrollo cognitivo normal.
Demandas políticas adultas
Estos mensajes de “nacido en el cuerpo equivocado” repiten el eslogan activista de que:
“las mujeres trans son mujeres”.
Parece un mensaje sencillo, pero necesita repetición constante y una ampliación continua de los apoyos que sostienen ese mensaje contrario a los hechos para que los niños lleguen a creerlo.
Esta expansión, desde la publicación de I Am Jazz e Introducing Teddy, ha hecho que la literatura especializada sobre el “niño trans” se alinee cada vez más con cuestiones políticas activistas de adultos: identidades no binarias y asexuales; tecnologías reproductivas, especialmente fecundación in vitro y gestación subrogada; drag queens; y activismo trans en el deporte.
En 2022, Harper Collins publicó Bye Bye Binary, de Eric Geron, un libro ilustrado para niños de 0 a 4 años. Está narrado por un bebé en un cochecito que grita:
“¡Estoy listo para destruir las normas de género, al fin y al cabo sólo son construcciones sociales!”
Cuando le preguntan si es niño o niña responde:
“¿Y A TI QUÉ TE IMPORTA?”
Esto deja al descubierto la verdadera intención. El libro, y quienes promueven la identidad «no binaria» como una identidad válida, no tratan de “destruir” los estereotipos de género. Están diciendo que el sexo es irrelevante; sólo importa la identidad de género.
También de Harper Collins es Peanut Goes For Gold, de la personalidad televisiva Jonathan Van Ness. Peanut es una cobaya no binaria.
El mercado de lo no binario está creciendo. Nuevos libros incluyen Beyond They/Them, de la autora que dice ser «no binaria» Em Dickson (e/em/eir/she), descrito como una “celebración de la alegría no binaria” para lectores de 12 años.
Macmillan ha publicado Ollie In Between, de Jess Callans, una historia dirigida a niños de 10 años en la que: “Un estudiante de secundaria no binario debe elegir entre fingir ser la chica que todos esperan que sea o forjar su propio camino.”
Este año Walker Books publicará Princess Pete, que describe como:
“Un libro ilustrado positivo para LGBTQIA+ sobre la autoexpresión y la libertad de género, perfecto para el Orgullo, para edades de 3 a 6 años.”
A Princess Pete se le denomina “they”. Los libros infantiles se comercializan ahora como apropiados para el Orgullo, como si fuera una celebración infantil divertida semejante a la Noche de las Hogueras o Halloween.
El libro de Penguin Random House de 2022, Twas The Night Before Pride (587 ejemplares vendidos en tapa dura y 2.012 en rústica), dirigido a niños de 4 a 8 años, forma parte de esta tendencia que intenta recrear la atmósfera de la víspera de Navidad para lo que es un acontecimiento de sexualidad adulta. Además, promete abordar:
“contenidos difíciles como los disturbios de Stonewall y las marchas relacionadas con el sida”.
The ABC Of Gender Identity, para niños a partir de cinco años, enseña:
“A es de Agender, B de Bigender y C de Cisgender”.
La letra K corresponde a:
“Kynigender: alguien incapaz de determinar su género debido al estrés que le produce el proceso de cuestionárselo”.
La gestación subrogada y la fecundación in vitro están apareciendo ahora en los libros infantiles como si fueran alternativas equivalentes al nacimiento natural. Quienes promueven la transición médica de menores sostienen que la subrogación o la FIV son soluciones para la infertilidad inevitable derivada de los bloqueadores de la pubertad y las hormonas cruzadas.
What Makes A Baby, de Cory Silverberg, ejemplifica la conexión lógica entre la ideología de la identidad de género género y los métodos artificiales de reproducción. El autor afirma que escribió el libro para niños prepúberes porque:
“…la verdad es que cada vez más reconocemos la ayuda que recibimos para traer niños a nuestras vidas. Esa ayuda puede provenir de un médico, una clínica de fertilidad, una agencia de adopción o acogida; puede ser una jeringa para pavo y un amigo; puede ser un donante de esperma o una gestante subrogada.”
Una agencia británica de gestación subrogada mantiene una lista de nueve libros infantiles que promueven la subrogación. El libro de Cory Silverberg es uno de ellos. Los niños no deberían ser reclutados para tomar partido.
Salvaguarda abandonada
Todos los libros mencionados anteriormente, con la excepción de los publicados por MBIMP, plantean riesgos para la protección de los niños al enseñarles que es posible elegir el propio sexo y que sólo las personas poco amables se opondrían a ello; que ser un aliado es lo que hace un verdadero amigo.
Como ocurre con Bill, que se convierte en Lily, en You Need To Chill de Juno Dawson, es importante no cuestionar ni dudar de la transición. Estos libros normalizan la transición social y hacen que parezca sencilla. Nunca se mencionan las realidades perjudiciales de los bloqueadores de la pubertad ni de las hormonas cruzadas.
Juno Dawson también escribe para lectores adolescentes y utiliza las redes sociales para promover la creencia, médicamente no demostrada, de que tanto los bloqueadores como las hormonas son seguros y esenciales
La Revisión Cass de 2024 sobre la atención sanitaria relacionada con el género para menores en los desacreditados Servicios de Identidad de Género del NHS (GIDS) afirmaba que:
“ningún recorrido individual comienza en la puerta principal del NHS [la sanidad pública], sino en el hogar del niño, su familia y el entorno escolar”.
También concluía que la transición social no era un acto neutral, sino una:
“importante intervención psicosocial”.
Según el texto, estos libros no cumplen con las obligaciones legales de protección infantil en las escuelas. Keeping Children Safe In Education (KCSIE) establece que los centros educativos deben actuar con cautela respecto a la transición social.
Partes de la industria editorial parecen no ser conscientes ni de la Revisión Cass ni del marco KCSIE, ya que continúan promoviendo libros que presentan la transición social como algo valiente y necesaria. La realidad es que son principalmente las niñas atraídas por personas de su mismo sexo, aquellas con condiciones del neurodesarrollo y/o quienes han sufrido abusos o están bajo tutela, quienes tienen más probabilidades de creer que sus problemas pueden resolverse eligiendo otro sexo o negando que tengan uno.
Los libros trans para niños no poseen una existencia independiente como literatura fuera de la teoría de la identidad de género. Sólo tienen sentido si el lector acepta la ideología.
Imponer estas creencias pseudorreligiosas a los niños interrumpe su desarrollo normal, durante el cual llegan a comprender que el sexo es fijo y binario. Interfiere con una formación saludable de la identidad, que constituye el propósito de la pubertad. Son ejemplos perfectos de literatura como propaganda, ya que no permiten ninguna otra interpretación. Los editores deberían tomar nota.
[NOTA: Está pendiente de elaborarse un informe similar sobre el catálogo de libros infantiles en español que promueven la falacia de que el sexo es irrelevante y que puede modificarse a voluntad. El catálogo incluye traducciones y producción propia, propia del transactivismo nacional]
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