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Instituciones médicas, farmacéuticas y psicológicas de Estados Unidos y de otros países de todo el mundo, entre ellos España, están ignorando deliberadamente las abrumadoras evidencias contra el uso de estos medicamentos.

Los bloqueadores de la pubertad, que se están suministrando a menores con disforia, real o supuesta, en las unidades de género de los hospitales no son inocuos y sus graves efectos no son siempre reversibles. Esta es la principal conclusión del riguroso análisis de 300 estudios científicos sobre los llamados agonistas de la GnRH que ha incluido estudios clínicos de adultos que tomaron esos medicamentos para tratar el cáncer de próstata, la endometriosis y otras afecciones.

La investigación demuestra que los bloqueadores de la pubertad, que detienen la producción de hormonas sexuales, pueden afectar negativamente al esqueleto, sistema cardiovascular, tiroides, cerebro, los genitales, sistema reproductivo, sistema digestivo, tracto urinario, músculos, ojos y sistema inmunológico. Los agonistas de la GnRH pueden ser perjudiciales para la salud mental y pueden aumentar el riesgo de suicidio.

Los estudios también muestran que la mayoría de los adolescentes a quienes se prescriben bloqueadores de la pubertad para la llamada «disforia de género» son niñas y mujeres adolescentes, y que un número desproporcionado de estas niñas simplemente muestran disconformidad con las sexistas imposiciones de género o tienen comportamientos no normativos por ser lesbianas.

Desde ContraBorrado se denuncia que como consecuencia de la aprobación de   leyes “trans” en las Comunidades Autónomas, los protocolos educativos que se aplican en la mayoría de centros escolares españoles ya imponen al profesorado derivar a niños/as a organizaciones transgeneristas a pesar de la oposición de los progenitores.

Hay constancia de que las instituciones médicas, farmacéuticas y psicológicas de Estados Unidos, y países de todo el mundo, entre ellos España, están sometiendo activamente a niños y adolescentes a los efectos de los agonistas de la GnRH (hormona liberadora de Gonadotropina) e ignorando deliberadamente las abrumadoras evidencias contra el uso de estos medicamentos para el tratamiento de una condición que no representa una amenaza para la vida.

Medidas contra el uso de bloqueadores

En el último año, las autoridades sanitarias de algunos de esos países ya han tomado medidas para limitar el uso de los bloqueadores en el tratamiento de la disforia de género en menores. En Reino Unido, la clínica Tavistock va a ser clausurada y mas de mil familias preparan una demanda colectiva.

En Reino Unido los nuevos servicios de atención para menores con disforia género ya no priorizarán las terapias afirmativas, que medican en primera instancia a los menores, y están pasando a ofrecer un servicio global, que tenga en cuenta los rasgos de autismo, la salud mental y las vivencias traumáticas previas de niños y adolescentes.

También Suecia, en abril de 2021, puso fin a la práctica de prescribir bloqueadores de la pubertad y terapia hormonal cruzada a los menores de 16 años. La intervención hormonal en jóvenes de 16 a 18 años sigue estando permitida, pero solo puede darse en entornos de investigación aprobados por el comité de revisión ética de Suecia, tras un consentimiento informado exhaustivo que ponga de manifiesto los importantes riesgos e incertidumbres de los tratamientos hormonales y que tenga en cuenta el nivel de madurez del menor y su capacidad para dar un verdadero consentimiento informado.

La nueva política de Suecia es acorde con las directrices que Finlandia revisó en 2020 para dar prioridad a las intervenciones psicológicas y su correspondiente labor de apoyo en lugar de las intervenciones farmacológicas y quirúrgicas.

En septiembre de 2021, el Colegio de Psiquiatras de Australia y Nueva Zelanda llamó la atención sobre el desconocimiento que existe aún sobre los efectos a largo plazo de los tratamientos hormonales especialmente en menores y jóvenes.

En agosto de 2022, pediatras de EEUU acusaron a su propia asociación profesional, la Academia Estadounidense de Pediatría, de promover, de manera rutinaria, la administración de drogas dañinas a los menores autodiagnosticados como transgénero que desean hacer la transición médica.

Al tiempo que cada vez más países ponen límites al uso de bloqueadores para tratar la disforia de género en menores, la nueva ley propuesta por el Gobierno permite el autodiagnóstico y abre la puerta de manera irresponsable a la medicación temprana de menores, a la hormonación y a cirugías innecesarias e irreversibles.

La traducción del análisis elaborado por Lesbians United ( EEUU) ha sido realizada por la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres que da el pistoletazo de salida a una campaña para dar a conocer los efectos de los bloqueadores a los colegios profesionales de médicos, pediatras, psicólogos, endocrinos, enfermería y otras profesiones relacionados con la salud, así como a las administraciones autonómicas en cuyas manos está la atención a los menores y adolescentes y a las que se solicitarán entrevistas para dar a conocer los datos recopilados y exigir modificaciones que no expongan a los y las menores a fármacos perjudiciales.

Puede acceder al informe completo en PDF aquí

 

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